Mostrando entradas con la etiqueta crecer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crecer. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de noviembre de 2016

Muere una pequeña parte de nosotros.

Todo cambia un ritmo vertiginoso. Un día estás arriba,otro día estás abajo. Después, están esos días en lo que ocurre algo que lo cambia absolutamente todo. Una situación que rompe con tu antiguo yo para construir uno nuevo,marcado por la experiencia. Sin darnos cuenta, muere una parte de nosotros. 


Es algo más que crecer o madurar. Es cuando un suceso te obliga a adaptarte a la situación que se produzca nos guste o no. Es cuando por un momento no eres el mismo que eras ayer debido a todo lo que ha ocasionado el cambio. Estamos condicionados por los acontecimientos que vivimos,aunque a veces no seamos conscientes de ello. Una parte de nosotros se muere. Una parte de nosotros se va. 

Las pérdidas nunca han sido fáciles, ni siquiera cuando se trata de encontrarnos a nosotros mismos. Hay consecuencias emocionales. Aunque suframos esa pérdida,el mundo sigue sin nosotros. Las despedidas son duras. Decir adiós es difícil realmente sobre todo cuando nos hemos acostumbrado a una forma de vivir. La pérdida no desaparece,solo el paso del tiempo aligera su carga. 

Pero, dejamos pequeños trozos de nosotros mismos, pequeños detalles que conforman grandes días, recuerdos...cosas por las que nos recuerdan, incluso cuando nos hemos ido.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Tiempos difíciles para los soñadores

La realidad nos consume. Nos consume los sueños. Nos arrebata las ilusiones. Nos dibuja un futuro desolador. 

Vivimos en tiempos difíciles para los soñadores. Cuando más soñamos,es durante la adolescencia. Creemos en grandes oportunidades, tenemos grandes objetivos. Tenemos la sensación de que vamos a comernos el mundo y realizar nuestros ideales. A medida que pasa el tiempo, la realidad colisiona contra nuestra arraigadas creencias. Hay gente que desiste en cumplir aquello que se ha propuesto realizar en la vida y otra que no pierde la esperanza. Algunos se consideran realistas, otros, en cambio se consideran soñadores. 

Quizás la capacidad de sobreponernos a todo, esas ansias de triunfar y esa ambición desbordada es algo que no deberíamos perder cuando dejamos atrás la etapa adolescente. No todo es fácil, la realidad está ahí para recordarte que sólo conseguirán los que se propongan aquellos que utilicen eficientemente sus recursos, aquellos que se sobrepongan a los miedos, a los que tengan ganas de luchar. 



No importa lo duro que lo intentes, siempre podrás hacerlo mejor. No importa si las circunstancias no parecen favorables ahora, tendrás que sobreponerte a ellas antes o después. No importa si se ha puesto un obstáculo en el camino que te hace esperar para continuarlo. Cuando no esté, podrás seguir. Caerás mil veces y tendrás que levantarte mil y una. Suena difícil y puede que dé algo miedo pero si no estás asustado,es que tus sueños no son lo suficientemente grandes.

miércoles, 20 de abril de 2016

La travesía de los corazones soñadores

¿Nunca has imaginado como sería tu vida dentro de unos años? Es curioso, que con el tiempo nos damos cuenta que quizás la idea de nuestra particular visión de futuro difiere bastante con la realidad. 

Todo cambia a un ritmo vertiginoso, tanto que a veces da realmente miedo. Y nada, es como te esperabas. Incluso, hasta los sueños, nuestras propias motivaciones personales o metas a conseguir pueden cambiar. Lo único que permanece, es el camino que tenemos que recorrer para alcanzar nuestros más anhelados deseos.

A veces el trayecto, se torna duro, teniendo así que hacer frente a los obstáculos que se nos presentan. Hay momentos en los que nuestras fuerzas no son las mismas que cuando iniciamos el camino y vislumbramos nuestra meta algo más lejana de dónde quizás se encuentra en realidad. Puedes hacer un alto en el camino, tienes permitido caerte, pero si de verdad quieres llegar a la particular cumbre que te has propuesto conquistar, estás obligado a levantarte.



Nuestro viaje acaba convirtiéndose en una lucha constante contra nosotros mismos. Nadie dijo que fuera fácil, pero nada es imposible si de verdad se lucha por algo en lo que realmente crees.

Nunca está de más alzar la vista atrás para ver todo el camino que hemos recorrido hasta entonces y ver así cuán lejos podemos llegar. Una vez hemos conseguido alcanzar la cumbre, te das cuenta que lo más importante no ha sido llegar a ella, sino todo lo que te ha supuesto el viaje para coronarla.

martes, 13 de octubre de 2015

Ser adulto está sobrevalorado

Es una contradicción pero, cuando somos pequeños y estamos viviendo nuestra más dulce infancia alejados de la realidad cotidiana queremos ser mayores, queremos hacer lo que vemos que los adultos hacen mientras que a medida que crecemos, deseamos poder volver atrás y no tener tantas preocupaciones o problemas que enfrentar. 

Ser adulto significa tener una serie de responsabilidades que antes no tenías. Esto hace que sea muy apetecible volver al tiempo en el que aprendías a montar en bici o en la que una de tus mayores preocupaciones era que iban a regalarte el día de tu cumpleaños. 



Sí, ser adulto está sobrevalorado. No te engañes porque no tengas a tus padres diciéndote que hacer o por no tener que rendir cuentas a nadie por tus acciones. Lo que da más miedo de las responsabilidades es que si te equivocas o no cumples las expectativas,puedes estropearlo todo.

Una vez hemos pasado la época de fascinación por todo lo nuevo,la responsabilidad se adhiere a nosotros mismos como si piel se tratara. No podemos huir,o alguien nos hace comprender o sufrimos la consecuencias. Seguimos con nuestro proceso de aprendizaje toda la vida y a medida que pasa el tiempo nos enfrentamos a retos distintos. 

A pesar de ello, la madurez tiene sus ventajas. Si de pequeños queríamos descubrir todo aquello que nos rodeaba,cuando somos adultos somos capaces de ver cosas que antes no podíamos ver.

jueves, 2 de julio de 2015

Un genuino libro en blanco

Si nuestra vida fuera un libro podríamos dividirla en numerosos capítulos. Si fuera así, habría capítulos para recordar y otros que quizás nos gustaría arrancar o que simplemente desearíamos que no se hubieran escrito. 

En cada etapa de nuestra vida hay cambios que generalmente están marcados por grandes sucesos. Momentos que marcan un punto de incisión entre el día de hoy y el de mañana. El día en el que te marchas de casa dispuesto a cumplir un sueño, el día en el que te gradúas, el día en el que te enamoras... Y todo cambia en cuestión de segundos.


Los mejores cambios llegan en pequeños momentos, cuando nos paramos y vemos quiénes somos. Cada vez que echamos la vista atrás y observamos lo lejos que hemos llegado, también vemos aún lo lejos que podemos llegar. Para poder cambiar completamente, puede que necesitemos liberarnos de todo a lo que nos aferramos y nos impide seguir adelante. Enfrentar a nuestros miedos día a día y avanzar para sí conducirnos por un nuevo camino. El correcto. 

Si un día despiertas y te das cuenta de que la persona en la que te has convertido no es la persona que quieres ser... Siempre puedes volver atrás e intentarlo de nuevo, reescribiendo un nuevo capítulo.