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jueves, 15 de septiembre de 2016

Tiempos difíciles para los soñadores

La realidad nos consume. Nos consume los sueños. Nos arrebata las ilusiones. Nos dibuja un futuro desolador. 

Vivimos en tiempos difíciles para los soñadores. Cuando más soñamos,es durante la adolescencia. Creemos en grandes oportunidades, tenemos grandes objetivos. Tenemos la sensación de que vamos a comernos el mundo y realizar nuestros ideales. A medida que pasa el tiempo, la realidad colisiona contra nuestra arraigadas creencias. Hay gente que desiste en cumplir aquello que se ha propuesto realizar en la vida y otra que no pierde la esperanza. Algunos se consideran realistas, otros, en cambio se consideran soñadores. 

Quizás la capacidad de sobreponernos a todo, esas ansias de triunfar y esa ambición desbordada es algo que no deberíamos perder cuando dejamos atrás la etapa adolescente. No todo es fácil, la realidad está ahí para recordarte que sólo conseguirán los que se propongan aquellos que utilicen eficientemente sus recursos, aquellos que se sobrepongan a los miedos, a los que tengan ganas de luchar. 



No importa lo duro que lo intentes, siempre podrás hacerlo mejor. No importa si las circunstancias no parecen favorables ahora, tendrás que sobreponerte a ellas antes o después. No importa si se ha puesto un obstáculo en el camino que te hace esperar para continuarlo. Cuando no esté, podrás seguir. Caerás mil veces y tendrás que levantarte mil y una. Suena difícil y puede que dé algo miedo pero si no estás asustado,es que tus sueños no son lo suficientemente grandes.

martes, 13 de octubre de 2015

Ser adulto está sobrevalorado

Es una contradicción pero, cuando somos pequeños y estamos viviendo nuestra más dulce infancia alejados de la realidad cotidiana queremos ser mayores, queremos hacer lo que vemos que los adultos hacen mientras que a medida que crecemos, deseamos poder volver atrás y no tener tantas preocupaciones o problemas que enfrentar. 

Ser adulto significa tener una serie de responsabilidades que antes no tenías. Esto hace que sea muy apetecible volver al tiempo en el que aprendías a montar en bici o en la que una de tus mayores preocupaciones era que iban a regalarte el día de tu cumpleaños. 



Sí, ser adulto está sobrevalorado. No te engañes porque no tengas a tus padres diciéndote que hacer o por no tener que rendir cuentas a nadie por tus acciones. Lo que da más miedo de las responsabilidades es que si te equivocas o no cumples las expectativas,puedes estropearlo todo.

Una vez hemos pasado la época de fascinación por todo lo nuevo,la responsabilidad se adhiere a nosotros mismos como si piel se tratara. No podemos huir,o alguien nos hace comprender o sufrimos la consecuencias. Seguimos con nuestro proceso de aprendizaje toda la vida y a medida que pasa el tiempo nos enfrentamos a retos distintos. 

A pesar de ello, la madurez tiene sus ventajas. Si de pequeños queríamos descubrir todo aquello que nos rodeaba,cuando somos adultos somos capaces de ver cosas que antes no podíamos ver.