Si el amor de tu vida se casa con otra, no te preocupes, tienes tres remedios para superarlo: tu mejor amiga, la Gran Manzana y un perro faldero.
Hay ciudades a las que hay que ir y ciudades a las que tienes que huir. Ciudades que te ayudan a olvidar, y otras que te ayudan a sanar. Ciudades que te recuerdan quién eres, y otras que te descubren quién quieres ser. Lucía hará un viaje de ida y vuelta hacia ella misma en su próximo destino: Nueva York, la ciudad que nunca duerme.
La mañana en que recibe la invitación a la boda de Alberto, el amor de su vida, Lucía desea con todas sus fuerzas despertar de esa pesadilla. Pero la boda es real y, queriendo escapar del dolor y las dudas, Lucía cruza el charco y se traslada a casa de su amiga Olga, en Nueva York. Allí hará más amistades, vivirá excitantes romances, sufrirá otras traiciones y volverá a meter la pata en múltiples ocasiones. Pero sobre todo dejará que lo más inesperado suceda. Porque ¿quién le iba a decir que un perro sería el verdadero comienzo de su nueva vida?.
Opinión
La reseña que traigo hoy es sobre un libro que me ha sorprendido (y para bien) ya que en su momento pensé que sería algo así como una comedia o bien algo chick lit pero en realidad va más allá de eso, ya que si bien encontramos pequeñas dosis de romance y pinceladas de humor, creo que debería apreciarse por esas gotas de drama y el reflejo de humanidad que encierra entre sus páginas.
Podría comenzar hablando de su protagonista, Lucía, y su "don" para hablar y desahogarse con los perros, las zancadillas que le ha hecho la vida (o las consecuencias de sus errores) o el motivo de la depresión que siente, incluso abordar la amistad que hay entre ella y sus dos amigas del alma, "Las Tres Mellizas del Barrio", pero antes me veo realmente en la necesidad de destacar algo primordial que creo que refleja esta novela: tenemos una protagonista indiscutible, que se encamina a algo más profundo y que a la mayoría nos cuesta tanto: los cambios en nuestra vida.
Quien no arriesga no gana, pero abandonar la zona de confort y lanzarnos a la aventura nos da vértigo, es así de claro. No obstante, esa es la esencia de esta historia y naturalmente encierra una valiosa lección.
Ahora os hablaré de Lucía. Ya comenté que no se encuentra en su mejor momento personal, sus decisiones, como las de cualquier mortal, no siempre son las más adecuadas e incluso puede indignarte su perspectiva sobre las cosas. Pero lo que está claro es que no es un cliché de la chica perfecta a la que todo le sale redondo, ella se come tanto la cabeza, le da tantas vueltas a todo que llega a ser demasiado dramática y eso, en el fondo, aparte de robarnos más de una carcajada nos hace empatizar con ella y tomarle cariño.
Desde el inicio de sus páginas queda patente la incertidumbre de su destino al viajar a Nueva York, una vía de escape propiciada por la inoportuna (y dolorosa) noticia e invitación de la boda de su ex. Sin embargo la autora se ha encargado de presentárnosla, sabemos que es impulsiva, y todo un imán para meterse en líos, así que el lector adivina que su estancia allí no va a ir un camino de rosas.
Nueva York se convierte en un escenario que a su vez hace de cómplice de la evolución de Lucía a través de sus calles y escenario, de sus detalles y secretos, arrastrándonos con ella a lugares tan especiales que se enciende enseguida tu deseo de vivir ahí y conocerlos, ponerte en su piel y compartir a la vez que haces tuya esa experiencia.
Si he de destacar algo que he valorado y agradecido en esta novela es que en ningún momento está del todo claro quien va ser el chico por el que Lucía se decante, eso sí, como cabe esperar, su relación no se explota lo suficiente y para más inri sucederá algo que trastocará todo cuando ya te estás preparando para saber adonde conduce su historia. Aún así, no hay duda de que la autora ha logrado reflejar muy bien esa tensión maravillosa entre ellos y desde luego, su historia me ha fascinado gratamente.
Y llegados a este punto, no podía faltar el protagonismo de los perros en este libro. Está sensacionalmente reflejado como la protagonista se topa con ellos (es muy divertido y anecdótico cómo hacen aparición en momentos clave de la novela) y cómo se relaciona(y desahoga, con confidencias de lo mas cómicas, todo hay que decirlo) convirtiéndolos en un personaje más en la historia (y no un objeto o complemento de relleno en sus andanzas neoyorkinas).
Paseadora de perros (porque simplemente sus dueños no pueden), susurradora de estos cuadrúpedos, todo un chiste pero que a través de sus aventuras con estos canes adquirirá pequeños aprendizajes que se convertirán en vitales en su día a día.
Sé que, a priori, para algunos, Lucía sea una treintañera alocada que mete la pata y que no sabe qué hacer con su vida. Sin embargo, creo que el mensaje que se saca de sus páginas es que si no te equivocas, no podrás crecer como persona, y que no hay que culpabilizarse por cometer errores, ya que el problema está en no ser lo suficientemente valiente para afrontarlos.
Por último, antes de dejar la conclusión de la novela, he de mencionar una cita sobre un personaje secundario que Lucía conoce en Nueva York, con la que me he sentido muy identificado a raíz de la descripción que nos da sobre ella: su personalidad y su visión del amor en un mundo que evoluciona y va tan deprisa, que te costará adaptarte a él o que te convertirá única en tu especie. Un personaje valiente que ha surgido en terreno hostil y te insta a aceptar cómo eres y no perder la esperanza manteniendo la esencia de ser tú mismo pese a las dificultades que te tienten a dejar de hacerlo:
En definitiva, "Un vida de perros" tiene en sus páginas todo lo necesario para etiquetarse como una lectura amena, desenfadada y entretenida, pero que solo es la apariencia de una valiosa y acertada complejidad que encierra una historia intimista y adulta.
Una verdad personal que a través de las confesiones y desahogos de la protagonista deja de ser una aparente comedia para ser parte de ti al comprobar que ella cuenta una realidad, que exige toma de decisiones, a veces no tan acertadas, de lo implican las tan necesarias relaciones personales y la perspectiva con que las analizas, con humor o seriedad, una vez hechas con esa ansiada (y a veces retardada o temida) madurez que te ayudará a actuar en consecuencia con las que en un futuro se presentan.
Bono conoció a la que sería su mujer en el instituto -dijo Park.
-Sí, y también Jerry Lee Lewis -contestó Eleanor.
-No estoy bromeando.
-Pues deberías. Tenemos 16 años -dijo Eleanor.
-¿Y qué pasa con Romeo y Julieta?
-Superficiales, confundidos y, posteriormente, muertos.
-Te quiero, y no estoy bromeando -le dijo Park.
-Pues deberías".
ELEANOR es nueva en el instituto; su vida familiar es un desastre; con su intenso pelo rojo, su extraña y poco conjuntada forma de vestir no podría llamar más la atención aunque lo intentase. PARK es un chico mitad coreano; su vida familiar es tranquila; no es exactamente popular, pero con sus camisetas negras, sus cascos y sus libros ha conseguido ser invisible.Todo empieza cuando Park accede a que Eleanor se siente a su lado en el autobús del instituto el primer día de clase. Al principio ni siquiera se hablan, pero poco a poco comparten sus hobbies y empiezan una relación de amistad... para terminar enamorándose de la forma en que te enamoras la primera vez, cuando eres joven, y sientes que no tienes nada y todo que perder.
Opinión
Solo había leído Carry on (o Moriré besando a Simon Snow, que es como lo han querido llamar en español) de esta autora hasta el momento. La historia de Simon y Bazz me encantó tanto en su día que no descarté en el futuro ponerme con otros libros de Rainbow Rowell. Afortundamente hace un mes conseguí un ejemplar de Eleanor & Park y su turno ha llegado (y ya adelanto que no será el último de ella que devoraré).
En esta novela nos encontramos con una historia de amor entre dos outsiders lo bastante inteligentes que aunque saben que el primer amor nunca es para siempre, son lo suficientemente valientes y desesperados como para intentarlo.
El encanto de la historia se basa en su sencillez y en su cercanía, los personajes son tan realistas y profundos que podríamos vernos reflejados cualquiera de nosotros en ellos. Hay que conocerlos, y vivir esos sentimientos en primera persona para quedar eclipsado por el libro.
Leerlo es como regresar a la adolescencia, experimentar los miedos e inseguridades que tenías entonces, y claro esta, a enamorarte por primera vez, junto a lo que con eso conlleva (la primera caricia, el primer beso, el descubrimiento de tu propio cuerpo y el de esa otra persona especial para ti).
Una etapa de nuestra vida en la que teníamos esa sensación de poder echar a volar aunque el mundo se quebrara bajo nuestros pies, planeábamos sobre nuestros problemas y nos creíamos a salvo de lo que ocurriera a nuestro alrededor ya que lo que sentías es tan inmenso que nada ni nadie podría ser capaz de estropearlo.
Eleanor & Park es así, abarca una relación amorosa que te atrapa y te deja huella, pero que al meterse en ti no solo te hace sonreír como un tonto sino que también araña, te desgarra poco a poco. Una historia preciosa pero también triste, temes que llegue el final porque sabes que lo bueno se acaba y nunca estás lo suficientemente preparado para aguantar que tu corazón se rompa en mil pedazos.
Comencemos a hablar de sus protagonistas.
Por un lado tenemos a Eleanor, una chica que vive una situación bastante compleja y triste. Su padrastro la echó de casa un año atrás, y en ese tiempo vivió con unos amigos de su madre hasta que decide volver a casa. Tiene cuatro hermanos, con los que duerme en la misma habitación ya que su casa es pequeña (el baño ni siquiera tiene puerta y apenas tienen para comer cada día).
Pese a ello, ella está inmensamente feliz de volver a tener a su familia a su lado, de sentirlos cerca, y su mayor temor es meter la pata y que su padrastro le vuelva a pedir que se vaya. Y no es que este hombre sea un señor precisamente, maltrata a su madre y trata con desprecio a todos.
En una situación así uno estalla o aguanta, y ella decide afrontarlo porque ya no se siente sola, ahora está Park, su salvavidas y su refugio.
Como cabe esperar, las partes de Eleanor han sido muy duras, frustrantes y desgarradoras. Ella es el personaje más complejo que ha de tomar decisiones difíciles, habiendo algunas que comprenderemos y otras no tanto. Insegura y esquiva, siempre tiene una respuesta ingeniosa reservada para Park.
Por otro, está Park. Este chico es adorable en todas sus facetas, hasta tal punto que creo que nada de lo que pueda hablar sobre él le hará justicia. Con él van de la mano palabras bonitas, los sentimientos inquebrantables y profundos.
Naturalmente él lleva la relación, la cuida y la endulza con el inmenso amor que siente hacia Eleanor y lo que esta le hace sentir. No puede imaginarse un mundo sin ella desde el momento en que la conoce de verdad (ya que al principio ni siquiera se gustan, él ignora todo lo que tenga que ver con ese foco de problemas que es Eleanor para él hasta que las burlas de sus compañeros y la desesperación de la chica le empujan a pedirle que se siente a a su lado).
Ella es esa persona que con una caricia pone su mundo patas arriba, su sueño hecho realidad, con sus defectos y virtudes; y lo tiene tan claro que hará cualquier cosa para evitar que se trunque.
Su relación fluye con tal naturalidad que es tan real como la vida misma. Dos chicos imperfectos, con sus problemas personales, que se quieren y albergan en su interior un cúmulo de emociones: ríen y lloran, pero también sienten miedo e impotencia, sentimientos que todos conocemos a la perfección. Ambos llevaran la relación como mejor saben, y cometerán errores en el camino, tomando decisiones para las cuales a su edad no están lo suficientemente preparados.
A esta novela no le quitaría nada, ni una sola coma. Es tan perfecta en su totalidad, con lo bueno y lo malo, que se ha convertido en una de mis favoritas de este género. Los diálogos ingeniosos entre los protagonistas son maravillosos, sus personalidades no podrían estar mejor perfiladas ni su relación ser más intensa y sobrecogedora. Me ha fascinado que esté ambientada en los ochenta y encontrar muchas alusiones a películas, series, cómics y música de la época. La narración es uno de los puntos fuertes de la novela, en tercera persona desde el punto de vista de ambos personajes. Tan cercana que parece primera. Dulce, simple y pero a la vez hermosa.
En cuanto al final, a pesar de que mis miedos y reservas, me ha parecido ideal para la novela: precioso y a la vez desgarrador. Podría haber terminado de otra manera y estoy de acuerdo en que los personajes merecían un final más extenso, pero igualmente creo que no puede ser mejor. Es una novela real, y el desenlace no puede serlo más.
Eleanor & Park es uno de esos libros que marcan un antes y un después, la historia de dos jóvenes que lograrán hacerse un hueco en tu corazón, que te tocará el alma y te robará largos suspiros. Su historia te impactará y maravillará a partes iguales. Es dulce y amarga, hermosa y cruel, amable y desgarradora. Es simplemente maravillosa. Puede gustar más o menos, pero dudo mucho que deje indiferente a nadie.
Sarah conoce a Eddie, se enamora perdidamente y pasan juntos seis días maravillosos. Ella está convencida de que esta vez es de verdad, nunca ha estado tan segura de algo. Así que cuando él dice que debe marcharse unos días y promete llamarla desde el aeropuerto, Sarah no duda de que lo hará.
Pero Eddie no llama ese día. No el siguiente. Ni el otro.
Los amigos le aconsejan que le olvide como él la ha olvidado a ella y que siga adelante. Sin embargo, está convencida de que ha tenido que pasarle algo que explique su desaparición.
Y cuando decide buscarle, abre sin saberlo una puerta cerrada desde hace mucho tiempo.
Opinión
Confieso que no soy un asiduo lector de novela romántica, es más, siempre que me aventuro a una tengo que tener el respaldo de haber leído previamente una reseña positiva o que la sinopsis se presente de una manera sugerente y atractiva. Y en efecto, con este libro me ocurrió lo segundo, dado que llegó a mis manos antes de su puesta en venta.
Sin embargo, para llegar a leer la sinopsis debía poseer algún elemento que me atrajera. Sin menospreciar la portada, (que es muy bonita y que una vez leído el libro plasma la incertidumbre de Sarah) fue el titulo lo que me condujo a saber más.
Un hecho que a todos nos ha pasado: conocer a alguien, creer que conectas y por una serie de circunstancias, aquello se convierte en una burbuja que acaba explotando llevándose consigo tus ilusiones y esperanzas puestas en la otra persona. Ese alguien desaparece, cobardemente y sin dar una explicación, amparándose en el silencio, dejándote a ti todo el amargo trabajo de hallar y asumir una explicación que darte, y seguir adelante.
Comencé la lectura tomando como punto de partida un dato revelador que la sinopsis recoge: Sarah conoce a Eddie y "conectan", todo es risas, felicidad y dicha hasta que se despiden prometiéndose seguir en contacto pero a él parece tragárselo la tierra. Y lo sorprendente es que descubrí que ese misterio se explota al máximo hasta el punto que te replanteas si realmente Eddie es el típico casanova que te promete la luna y tras ese affair, esa pasión de unos días, te da la patada y reniega de ti para que tú sola te obligues a olvidarlo; y Sarah una ilusa que ha creído en promesas y planes juntos demasiado idealizados para llevarse a cabo por una velocidad de enamoramiento demasiado vertiginosa. ¿Por qué digo esto? Porque conforme lees la novela van surgiendo varias alternativas más serias: ¿acaso lo han secuestrado? ¿y si lo han matado?
Afortunadamente la historia de Sarah y Eddie involucra a unos secundarios que Walsh se encarga de presentar y de entre ellos escoge algunos para profundizar, asomándose con sus propias subtramas. Tenemos el círculo de Sarah: su alocada amiga Jo y su peque Rudi; Tommy, su amigo de la infancia, su socia en la empresa que trabaja, Jenni y su esposo Javier, e incluso su ex marido y Kaia, su novia. No obstante, también tenemos al círculo de Eddie, entre los que destaco a su amigo de la infancia, Alan y su mujer Gia.
Por consiguiente, no es el amor de los protagonistas lo que domina en sus páginas, está en ensalzamiento de la amistad y la lealtad, y el perdón (en todos los sentidos de la palabra), entre otros.
Admito que me cuesta mucho reseñar este libro burlando la posibilidad de soltar un spoiler, por mínimo que fuera. Podría tratar tantos aspectos que me darían para una entrada bastante amplia, pero desvelarlos le quitaría su gracia a la historia y es necesario que los descubras sin ayuda adicional.
Tras esta presentación general, vayamos despacio y entremos en detalles que sí pueden saberse. Empecemos por la estructura: tres partes, las dos primeras narradas por Sarah y una tercera por Eddie, lo que nos permite conocer el punto de vista de nuestra pareja protagonista así como interiorizar sus personalidades. En estas tres partes hay interrupciones como mensajes que Eddie no acaba de terminar de mandar porque los elimina y cartas dirigidas a otros personajes cuya identidad no está clara (que la edición de este libro ha cuidado su diseño para diferenciar respecto a la narración de la historia). Además, al final de las dos primeras se produce un suceso que además de no verlo venir te empuja a continuar a la espera de que la autora te desvele más datos o te de una explicación al respecto.
Así en el primera parte, Sarah está desolada porque no recibe ninguna llamada de Eddie, es más, ni se conecta a sus redes sociales e ignora sus mensajes (ni siquiera los abre).
No sigue un orden cronológico propiamente dicho, pues su encuentro con aquel hombre ya ha ocurrido. En varios capítulos intercalados, a modo de flashback, ella nos revela como lo conoció, qué ocurrió entre ellos y cómo se despidieron, etc.,. Si no recuerdo mal pasan juntos una semana, pero dichos días tampoco siguen un orden lineal, pues Sarah los evoca desordenados (día 1, día 4, y así sucesivamente), centrándose en momentos que plasma a modo de recuerdos conforme pasan semanas sin tener noticias de su amado y los evoca según su estado de ánimo o al respecto de algo que de pronto la empuja a rememorarlos.
Podría decirse que la autora ha sabido insertar con cuenta gotas aquellos datos de su tiempo juntos para enseñárnoslo cuando considera oportuno, jugando con nuestra paciencia y empujarnos a idealizar esos momentos de Sarah y Eddie, porque seamos francos, es una bella y especial historia de amor de siete días que más de uno quisiéramos experimentar en la realidad. Y solo por ello necesitamos que Sarah nos hable más de Eddie y lo que compartieron.
Aquí vemos más a una Sarah que se replantea si está actuando como una adolescente primeriza en el amor, una acosadora por estar vigilando el móvil a todas horas, buscando explicaciones que la llevan incluso a considerarse culpable por algo. Su nivel de dependencia de las redes sociales de Eddie es casi alarmante, puede parecer una obsesión pero es que hay que entenderla, todo era tan idílico que no recibir una negativa de la otra persona sino el silencio y que encima no de señales de vida, pues preocupa también ya que puedes incluso pensar que algo malo le haya ocurrido (le hayan secuestrado, matado, etc,.)
En la segunda parte conocemos más a Sarah, pues a raíz de una hipótesis que proporcionó la primera, y tal vez para desahogarse con la persona que ama, decide sincerarse con Eddie mandándole cartas (no recuerdo exactamente si correos electrónicos o en su muro de facebook) contándole su vida. Una técnica muy acertada para servir a la intencionalidad del flashback. Asi ya de paso averiguamos cómo conoció al resto de personajes de su círculo, el momento en que entraron en escena, el significado o relevancia que tuvieron a partir de entonces y evidentemente entre tanta depresión y drama, ella al igual que el lector se sorprende al enterarse de los últimos sucesos.
Y con ello llegamos a la tercera parte, que a diferencia de la anteriores está narrada por Eddie en su noventa por ciento. Recoge el relevo al giro inesperado con el que finaliza la segunda y no hace falta adivinar que es este protagonista masculino quien empieza a desvelar lo que andamos esperando ansiosos. No obstante, también recaerá en él una incertidumbre similar a la de Sarah, (¿tal vez justicia poética? El destino puede ser realmente caprichoso).
Esta última división de la novela puede parecer que es una limpieza de imagen de Eddie o que la autora nos la ofrece para apaciguar nuestro resentimiento (o indignación) hacia él por estar ausente o no tener lo que hay que tener para dar la cara. Y digo "puede parecer" porque realmente descubrimos secretos del protagonista, conectamos con él más íntimamente hasta el punto de enternecernos, ablandarnos y hacernos bajar la guardia porque él tiene una versión, que nos guste o no, hemos de respetar y ponernos en su piel. Algo, que desde luego, no nos gustaría a ninguno.
Te hallas ante una novela que parte con un planteamiento sencillo que se vuelve más complejo conforme avanza, por lo que no es de extrañar que te acabe atrapando y necesites cada vez más piezas para asegurarte de que sabes la forma final del puzzle. No obstante, como ocurre en novelas románticas, el desenlace es algo previsible; pero que esto no os desanime a leerla, nada es lo que parece y necesitas devorar muchas pero que muchas páginas para poder entender todo. La táctica de Walsh consiste en no ocultar nada al lector, sino tergiversar la verdad para ofrecer un abanico de posibilidades e ir poco a poco desechando una a una para quedarte con la definitiva y válida.
Y unida a ella, la empatía que puedes sentir hacia Sarah (o con Eddie) al adentrarte más en su historia, porque todos hemos estado en su piel alguna vez o hemos vivido alguna experiencia similar, y es inevitable no poder quedarse de brazos cruzados si vemos algo que nos parece injusto, deseando que el sufrimiento de una buena persona que lo comparte con nosotros se vea aliviado o solucionado.
Algo que no quiero dejar que se me pase resaltar en esta reseña es el contraste que la autora realiza en la vida de Sarah antes de la irrupción de Eddie. El contraste de las dos ciudades que se mencionan: Inglaterra y Los Ángeles, su agobiante conformismo que se rompió al dar el paso en su momento y la recompensa con la llegada de nuestro protagonista, entre otros.
Como punto final, me ha enamorado su pluma, hay muchos pasajes realmente emotivos y bellos, cómplices en sentimientos y confesiones, que te hacen creer en el amor aunque la realidad nunca sea propensa a que funcione en esas situaciones. Nunca hay dar nada por hecho, ni rendirse, pero tampoco obsesionarse con que todo salga como deseas; es complicado lograr ese equilibrio para que el destino o el tiempo, como queráis llamarlo, se encargue de preparar todo e invitarte a que des el siguiente paso, ya sea más adentro o encaminarte hacia otra dirección.
En resumen, El chico que nunca llamó es una novela romántica, emotiva pero nada edulcorada, que se vuelve adictiva conforme avanza el misterio y se alimenta el suspense; así como entretenida y fresca por su narración ágil y dinámica con situaciones del día a día perfectamente esbozadas y reflejadas.
¿Qué puede encerrar una novela con semejante título? De buenas a primeras, uno piensa que serán dos suicidios fallidos y un tercero donde por fin alguien consigue su propósito.
No estaríamos mal encaminados, salvo por el mero hecho de averiguar qué le impulsó a la persona protagonista a atreverse a realizar semejante decisión insistentemente, los motivos que le llevaron, si hay alguien que le incentivó a hacerlo, a sabiendas o no de los efectos que podía provocar en él...
Como es de esperar, todo ese conjunto es la última pincelada de un lienzo que desde el inicio veremos en blanco, poco a poco plasmará el reflejo del camino de un protagonista que se bifurcará en otros senderos en el que tomaran su rumbo otros personajes, estrechamente ligados a los actos del primero y lógicamente también receptores de la repercusión de los mismos.
En efecto, se nos presentan tres mujeres de ojos verdes, desconocidas sus identidades hasta cierto momento, que se encuentran víctimas de una situación concreta que define la personalidad de cada una y que como fichas de dominó, formarán parte de un complejo y extraño juego donde, conscientes o no, estarán inmersas. Lo que las ha llevado ahí así como la razón de que sus ojos sean de ese color y no otro, se revelará en el desenlace del libro, y obviamente, no es un capricho del autor, todo tiene su por qué.
Admito que me cuesta mucho reseñar este libro burlando la posibilidad de soltar un spoiler, por mínimo que fuera. Podría tratar tantos aspectos que me darían para una entrada bastante amplia, pero desvelarlos le quitaría su gracia a la historia y desde luego recomiendo la lectura de sus páginas conociendo lo mínimo, solo así podrás enfrentarte al final como se debe, un final de una historia que el autor pacientemente ha estado desgranando en subtramas que al reencontrarse y fundirse con la principal causarán en ti una reacción que necesita aflorar sin ninguna ayuda adicional.
Tras esta presentación general, vayamos despacio y entremos en detalles que sí pueden saberse. Empecemos por la estructura: tres partes, correspondientes a tres suicidios de Marcos Ruiz. Tres partes que aunque no lo parezca, son muy distintas entre si y tal y como él califica a la escala de los suicidios. Vamos creando una opinión, va aflorando un sentimiento, conforme se nos alimenta con pequeñas dosis de información que continuamente se ve interrumpida, a veces de manera abrupta, porque si bien sabemos el final, desgarra no conocer todos los aspectos que como lector, necesitamos para poder confirmar que conocemos la historia en su totalidad.
Así en el primer suicidio, Marcos es para nosotros "una sombra", podría decirse que "no importa a nadie". Claro está, es nuestro primer contacto con él, y por prejuicios, una persona cuyo primer acto nos hace sentir incómodos o que piensa en suicidarse puede considerarse egoísta, cobarde o enferma, sin embargo si estamos leyendo su historia, es porque nos importa, ya sea por morbo o curiosidad, qué le llevo a esa fatídica decisión. Y si a veces el protagonista no termina por detallar de escenas, justo por lo que acabo de decir, lejos de molestarnos, no nos importa.
En el segundo (la parte más extensa de las tres) se inicia la "desesperación", ya conocemos a Marcos y parte de su historia, por lo que él nos ha contado, y claro, tras el aterrador y trágico final del primero, que impacta más que el propio suicidio en si, necesitamos saber más, conocer como digiere esa situación al fallar en provocar su muerte y si será de nuevo determinante o no, si sucederán otros factores que le lleven a intentar el segundo.
Y con ello llegamos al tercer suicidio, la verdad se impone, esa verdad que en los anteriores suicidios nos faltaba y de la que Marcos huía. Las piezas que faltaban se nos aparecen para que las coloquemos en el puzzle y solo así, demos un paso atrás para contemplarlo en su totalidad, y por consiguiente, pasemos a ser ya unos auténticos lectores omniscientes. En definitiva, abandonamos ya el rol pasivo, dejamos de ser guiados para tomar las riendas de la situación y conocer absolutamente todo lo que Marcos sabe, lo que nos da el privilegio de que nos hagamos dueños de su historia y con ello, tomar cartas en el asunto y posicionarnos al respecto.
Ya sabemos que el tema principal son los suicidios de Marcos Ruiz, y el anhelo de la muerte como solución o liberación a sus problemas. Sin embargo, la novela abarca más temas como la autoaceptación, el acoso escolar, el maltrato físico y psicológico, la violencia de género, el VIH/Sida, y como cada uno de esos aspectos están presentes, directa o indirectamente en la vida de Marcos y repercuten en él hasta llevarle a actuar de una manera u otra pero también sus sentimientos y sensaciones al respecto cuando le tocan.
De ahí pasamos a la pluma de Marín, una prosa poética que en numerosos momentos se asoma y que me ha hecho gastar varios pos-its señalado muchísimos pasajes de frases que invitan a la reflexión, que te llegan bien hondo, con las que te sientes identificado y por supuesto, revestidas con bellos epítetos, elaboradas metáforas, escogidas hipérboles, sucesivas prosopopeyas, y crudas ironías. Todas encaminadas y con cabida en una atmósfera de decadencia, oscuridad y tristeza, donde rara vez hay un atisbo de esperanza.
Pero no os penséis que estamos ante un lenguaje pomposo y recargado, para nada, el protagonista hace gala de un tono confesional y cercano, como de un amigo que te cuenta sus problemas, claro, directo y sencillo, aunque a veces, y se agradece, eche mano de los recursos mencionados anteriormente para embellecer más la historia y el lector aprecie más la labor del autor por asomarlos, respondiendo a una propagación de emotividad y empaparnos de sensaciones.
El libro en sí es el producto elaborado con una mezcla de ingredientes que Marín ha sabido bien cuando añadir a su brebaje, nunca de manera precipitada, a su debido tiempo y respondiendo a una intencionalidad que en el desenlace comprendes, una labor arriesgada que aprueba con nota. No descuida ni la tensión ni el suspense aunque estés ante un ritmo dinámico, fresco y ágil. Si bien se intercalan en ocasiones con momentos apacibles y serenos, has de estar alerta porque pronto se ven interrumpidos en cualquier momento con cualquier hecho o suceso impactante, que te desgarrará y a su vez te ayudara a atar cabos y dar sentido a aquello de lo que solo conocías las consecuencias pero no el sujeto ejecutor de las mismas.
El factor sorpresa es determinante, pero creo que el punto fuerte de la novela es que todo responde a una sucesión de enfoques, que desde una dirección u otra te harán replantearte tu visión de la historia. Agradecerás una relectura porque te ayudará a comprender aquello que pasaste por alto, apreciarás más lo que te desconcertaba o veías extraño porque luego en el momento indicado y para ti inesperado, los giros argumentales te exigirán rememorarlo para afrontarlos.
En resumen, Los 3 Suicidios de Marcos Ruiz es una novela llena de intriga y misterios que nos lleva por un viaje de vértigo tanto en la mente como en la realidad de un protagonista de ojos verdes, que nos enseña a no pasar de largo ante el dolor ajeno ni aprovecharnos de la vulnerabilidad de muchas personas.
Si aún no habéis leído este thriller psicológico, no podéis esperar más ¡animaos a hacerlo, desde luego, ya os digo que no os decepcionará!
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